Empecinamiento terapéutico

Únicamente debe elegirse el atajo

 cuando estamos seguros

de alcanzar íntegramente

 la meta que buscamos en ese atajo.

Y esta meta no se podría alcanzar

si al hombre no se le permitiese pecar.

Santo Tomás de Aquino

 

Primer Acto: Iatrogenia

Escena I

 

Enfermera – El paciente tiene fiebre.

Doctor – Antibióticos. Amoxidal 500 cada ocho horas.

 

Escena II

 

Enfermera – El paciente sigue con fiebre.

Doctor – Antibióticos. Amoxidal 1000 cada ocho horas.

 

Escena III

 

Enfermera – El paciente sigue con fiebre.

Doctor – Antibióticos. Dos pastillas de Amoxidal 1000 cada ocho horas.

 

Escena IV

 

Enfermera – El paciente sigue con fiebre.

Doctor – Antibióticos. Cuatro pastillas de Amoxidal 1000 cada ocho horas.

 

Escena V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI and so on….

 

Nota del escritor: Sigue todo igual, como usted ya sospechaba, vaya cambiando el número de pastillas según la progresión logarítmica usada por el doctor (aquí, estimado lector, las matemáticas le habrían venido bien, ¡no solo de humanidades vive el hombre!), y podrá reconstruir cada una de las escenas, sepa perdonar nuestro tedio y aburrimiento.

 

Escena XVII

 

Enfermera – El paciente sigue con fiebre.

Doctor – Antibióticos. Kilo y medio de Amoxidal 1000 cada ocho horas.

 

Escena XVIII

 

Enfermera – El paciente ha muerto de insuficiencia renal a causa de los antibióticos.

Doctor – Ok. ¿Nuestro próximo paciente?

 

Escena XIX

 

Sócrates – La autopsia del paciente dice que no tenía ninguna infección. La fiebre era por alergia a la penicilina.

Doctor – ¡Peor para él!¡Que se joda por obcecado, terco, testarudo, obstinado, tozudo,  tenaz, insistente, empecinado, empedernido, intransigente, intolerante, murmurador, mal espíritu, indócil, revolucionario, sedicioso, rebelde, revoltoso, insurrecto, agitador, turbulento, alborotador, provocador, subversivo, tumultuoso, conspirador, conjurado, amotinado, faccioso, insurgente, sublevado, levantisco, pistolero, incendiario y terrorista!

Doctor después de respirar para seguir hablando porque había dicho toda la lista de epítetos con una sola inspiración –¡Que se joda por no tener la enfermedad que yo había diagnosticado!

Doctor mirando a Sócrates – ¿Y vos?¿Qué hacés acá que no tomaste la cicuta? ¡Así no te vas a sanar!

Sócrates pensando para sí – ¿Cómo es que se sorprende de que esté acá e infiere que no me he tomado la cicuta? Si la cicuta fuese buena, ¿no debería haber inferido que me curó y por eso estoy acá? ¿por qué empalideció al verme llegar?¿No se tendría que haber puesto contento?

 

Segundo Acto: Yotengoelpoderdecurartodaenfermedadespiritualprescindiendodellibrearbitriodelotrogenia

o

Tehagosantoalafuerzacarajo!!!genia

 

Escena I

Aldopetti – Estamos perdiendo vocaciones, el 50% de los ordenados han abandonado el Instituto.

Eterno – Hay que controlar, hay que vigilar, patrullar, inspeccionar, examinar, registrar, fiscalizar, supervisar, observar, acechar y espiar.

 

Escena II

Aldopetti – Nuestros sacerdotes son inmaduros, inestables, apenas duran promedio un par de años por destino.

Eterno – Hay que controlar, hay que vigilar, patrullar, inspeccionar, examinar, registrar, fiscalizar, supervisar, observar, acechar y espiar. Más.

 

 

Escena III

Aldopetti – Nuestros curitas son infantiles, parecen seminaristas con órdenes sagradas.

Eterno – Hay que controlar, hay que vigilar, patrullar, inspeccionar, examinar, registrar, fiscalizar, supervisar, observar, acechar y espiar. Más, más, mucho más.

 

Escena IV

Aldopetti – Al principio andan bien, dos o tres años, lo que les dura la inercia del seminario, pero después empiezan a sentirse adultos y comienzan los problemas.

Eterno – Hay que controlar, hay que vigilar, patrullar, inspeccionar, examinar, registrar, fiscalizar, supervisar, observar, acechar y espiar. Más, más, más, más, mucho más.

 

 

Escena V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI and so on….

 

Nota del escritor: Sigue todo igual, como usted ya sospechaba, vaya cambiando el número de “más” según la progresión logarítmica usada por el Eterno (aquí, estimado lector, las matemáticas le habrían venido bien, ¡no solo de humanidades vive el hombre!), y podrá reconstruir cada una de las escenas, sepa perdonar nuestro tedio y aburrimiento.

 

Escena XIX

Sócrates  – Ya está le reventaron la cabeza a todos los pibes, los más sanos huyeron como rata por el tirante, no sin gravísimas consecuencias, y los que quedan se enanizan psíquica y espiritualmente para ser funcionales al sistema, bonzais de hombre.

Eterno  – La culpa es de…. – Y allí el primer sopapo le partió la cara, Sócrates arrebatado de santa ira no le dejó un diente en su lugar. Hay veces que ponerse simplemente a escuchar semejante hijaputez es volverse cómplice, darles estatus de seriedad o de buena intención es sentarse a la mesa de la hipocresía. Lo más sano es un basta socrático, que en algún lado nuestra alma anheló la catarsis crística contra los mercaderes del templo, y que ni Cristo pudo saciar agarrando a azote limpio al fariseo. Ese nudo en la garganta taponado a fuer de dobleces arteros tal vez nunca lo podamos desatar, pero qué bueno es poder imaginar un Sócrates de puños ensangrentados….

 

Hermes

 

 

 

Delirios y cálculos de fray Calculetti

        Hoy fray Jeronimiano estaba de buen humor. Las carcajadas se escuchaban desde el corredor, así que lo fui a ver para pedirle un poco de mesura, porque varios cofrades estaban un poco molestos.

–«Es que no puedo, ¡no pue, pue, pue- doo! ¡juuaaa, jua, jua, jaaaaa!». Mientras me respondía, trataba de contener la risa, y de secarse las lágrimas que le causaban sus propias carcajadas. Entonces pensé que lo conveniente era apuntar a distraerle un poco la atención, haciéndolo hablar.

–«Pero ¿qué fue lo que pasó, a qué se debe esta inconsueta hilaridad?».

–«Jaaa…». En fin, pensé que la cosa no iba a funcionar, pero poco a poco Fr. J. del Rey  fue recobrando la compostura y empezó a contarme.

–«Es que son los recuerdos de algunas cosas de Fr. Calculetti. No sé porqué pero hoy me vinieron a la mente y… jaaa, ja, ja, jaaaa». Parecía que la cosa se largaba de vuelta.

–«Pero contáme, qué cosas».

–«Mirá. El día que se recibió de doctor, durante la minifiestita, se mandó una calculeada típica, pero típica, típica de él. Se preguntó en público y en voz alta cuál era el lapso de tiempo que la Iglesia consideraba para estudiar el ejercicio heroico de las virtudes, y después de haberse enterado de que se consideraban los diez últimos años de vida, ¡se puso a calculear cómo sería la situación con el fundador!».

–«¡Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!».

–«Perá, perá –me dijo–, esperá que viene otra. La segunda es monumental. Apenas lo nombraron superior, dijo en público que, así como san José conserva en el Cielo una cierta autoridad sobre Jesús, porque fue su padre putativo en la tierra, así también ¡se conservará en el Cielo la relación de superior-súbdito!».

–«¡JAAAAAAAAAAAAAAA!!».

–«Pará, pará, ¡bajá la voz vos ahora! Viene la otra. La tercera es mejor todavía. Se puso el disfraz de filósofo y largó la filosofía de la obediencia».

–«¿Filosofía de la obediencia?».

–«Sí, por supuesto, más cuadriculada que los ejes cartesianos. Su teoría era la siguiente: así como la forma informa toda la materia y no queda ningún margen de la materia sin ser informado por la forma, por la obediencia el superior se compara al súbdito como la forma a la materia y entonces ningún aspecto de la vida del súbdito tienen que estar al margen del control del superior».

–«¡JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!! ¡JUAAAA, JUA, JUA, JUAAAAAAAAAAAAAA!!!».

–«¡JUUUAAAAAAAA, JAA, JUAAA!».

 

Se ve que nuestras carcajadas se hicieron sentir, porque enseguida vinieron varios cofrades a golpear la puerta de la celda de Fr. Jeronimiano para pedirnos un poco de mesura.

Es difícil. Todavía nos estamos riendo.

 

 

Fr. Juan del Monte

 

“Cambio de hábito”: las fotos “kamikazes”

El siguiente post, tragicómico, se inspira en la comedia musical “Sister Act”, más conocida como “Cambio de hábito.

***   ***   ***

 

“¡Es un atentado, es un atentado…!”, gritaba exasperada la Mataraza directiva, corriendo de aquí para allá, sin saber qué hacer ante la explosión. El pánico cundió en las demás Matarazas, que empezaron a correr y a repetir al unísono por los pasillos de la Escuela: “¡Es un atentado, es un atentado…!” El cuchicheo se convirtió en un gran bochinche. La Escuela de Matarazas estaba en una situación de “terror”: para el próximo año varias plazas se iban de baja, ya que sabían que determinadas familias retirarían a sus pollas de la granja porque no aguantaban más el ambiente asfixiante creado en rededor. Sin embargo, jamás se habrían imaginado semejante “atentado contra la institución”.

Sonó la alarma e inmediatamente las “Agentes de la Seguridad Mataraza” (ASM) tomaron las máximas medidas de prevención. Una espía por acá, otra por allá. Una oreja parada por aquí, otra por allá. Para facilitar la operación, el Consejo Mayor de Matarazas permitió a sus satélites dejar de taparse las orejas con el tul, “para escucharte mejor”. Sí, como en el cuento de Caperucitas, las “lobas” (mejor dicho: “zorras”) se disfrazaban de “matarazas amigas”… “¡para picotearte mejor!”.

Sencillamente hay que reconocer que estaban en la vanguardia de los tiempos y que eran unas “genias” de la comunicación: una conversación interceptada por aquí, algún que otro teléfono pinchado por allá, un par de e-mail inquisionados… Todo era lícito con tal de descubrir al “atentador/ora”.

El “Servicio de Inteligencia Mataraza” se vanagloriaba de contar con sucursales y agentes/as “en los cinco continentes”. La Mataraza Mayor, electa por unanimidad con voto digitalizado, a fin de prevenir catástrofes y deserciones, en virtud de las facultades de su encargo, permitía todas las medidas de emergencia, para acabar definitivamente con los “perturbadores”. Por supuesto, en tiempos de guerra todos los medios son lícitos para alcanzar un “fin honesto”: mentiras, calumnias, difamaciones, detracciones, intrigas, falso testimonio, coerción…

La “moral de situación” era aplicada sin excepción en todos los gallineros, sin escrúpulos de conciencia: “Estamos en guerra: todo es lícito, si lo hacemos por Él”. La “opción fundamental” de B. Häring, no se sabe cómo, se había metido hasta los tuétanos en toda la institución: “Todo es lícito…, si lo hacemos por amor a Él”. Nuestra Opción es “Él”: no importa lo que hagamos o lo que mintamos, o lo que digamos, con tal que sigamos trabajando para Él, “fundando” más granjas para las “pollas”: “Nosotras tenemos la noble tarea de ser formadoras de conciencias, de nuevas generaciones de pupilas y de gallinazas…”. ¡Atención! “Él” ya no era Jesús, sino el Irreprochable. Incondicionales al extremo y a cualquier costo, por gratitud o por dependencia psicológica o por edad, o por lo que fuera.

Justo en esos días las Maestras Matarazas estaban cluecas de alegría, coqueteando por haber puesto dos nuevos huevos, después de 25 años: ¡dos nuevos colegios para “formar” jóvenes con motor propio y para enganchar nuevas vocaciones-Matarazas (recuérdese el principio n. 1 de la pastoral vocacional: “Todas las jóvenes tienen vocación, salvo que se demuestre lo contrario”).

La bomba había explotado sin dejar edificios desmoronados ni tampoco “víctimas” entre las incondicionales de la institución, por más que los heridos y las heridas se contaban por doquier. Ellas, como si nada.  Lo importante era que ellas estaban bien, y que seguían adelante, a pesar de sus “detractores”. La “institución” podía seguir cantando, como en los viejos tiempos: “De pie, que ya, despunta el sol…”. En realidad, la “implosión” había hecho tambalear sus cimientos, pero ellas optaron por el “amor”: “Aquí no ha pasado nada. A nadie tenemos que pedir perdón. Son todas calumnias. Ofrecemos nuestras vidas y todos nuestros sacrificios por los Gallos de Transilvania, que son justos perseguidos e incomprendidos. Rezamos por nuestros perseguidores, a los cuales amamos auténticamente sólo in Dómino”.

Sin embargo, la alarma había sonado y el protocolo para casos de urgencia y terremoto se puso en actuación: “¡¡¡Desde ahora en adelante en este beatífico colegio de Matarazas, está terminantemente prohibido a cualquier miembro del personal docente, so pena de expulsión, difundir por WhatsApp fotos que atenten contra la “Institución”!!!”.

Los lectores compulsivos de “Sin doblez”, cansados del lenguaje simbólico de este blog, querrán saber un poco más para entender mejor. Por el momento, hagan “composición de lugar” imaginando una escena ficticia, que nunca pasó, pero que puede pasar, y que seguramente va a pasar. “¡En alto las manos!”, gritaron las Sargentas. A semejanza de los asustados turistas de Notre-Dame, supongan a los docentes de la Escuela Mataraza, con las manos en alto, mientras las “Agentes Matarazas” revisan los WhatsApp de sus dependientes en búsqueda de las “fotos-kamikases” que circulaban por doquier. De repente: ¡Bumm! Un estruendo espantoso. Explotó la foto-kamikaze, que llegaba desde las Galias célticas, donde se esconden los más grandes y pérfidos “terroristas” de la institución. El comentario oficial de la Directiva Mataraza con motivo de la implosión corrió como reguera de polvera: “¡No lo vamos a permitir: esto es un atentado contra la institución!”. Sí, escucharon bien: “atentado contra la institución”.

¿Saben cuál fue la “bomba” que motivó semejante humorada? Una foto de dos ex-Matarazas, que en el pasado hicieron mucho por la Escuela Mataraza, incluido el programa de estudios, pero que ahora visten nuevo “plumaje” después de haber decidido servir a Dios en conciencia y serenidad de espíritu, sin verse obligadas a plegarse a la “mentira oficial”. Pero…, ¿no era que había que alegrarse por las vocaciones con las que Dios bendice a las demás granjas del mundo? Sí, con las vocaciones de las demás, con tal que no sean ex Matarazas: esas son unas “ingratas traidoras”, que se han servido de la institución y ahora buscan hacer daño cometiendo la desfachatez de compartir con viejos amigos una foto de su nuevo plumaje. “¡Eso no lo vamos a permitir! Es un atentado contra la institución”.

Cierto, lo importante no es la fidelidad a la verdad ni a la voluntad de Dios, que no puede ser diversa a lo que ellas imaginan. Lo importante es ser fiel a la “institución”. Avete capito bene?

Esta trágico-comedia, lamentablemente, continuará…

 

Fuga de Matarazas

Sor Iracunda estaba como loca…

  • ¿Dónde tenés el teléfono con internet?
  • ¡Madre!¿Qué teléfono? –respondió Sor María espantada.
  • ¡El teléfono comunistario! ¡Dale! ¡No me vengas con restricciones a mí!¡A mamá mona con banana de plástico…!
  • Pero madre: ¡si vos sabés que no usamos celular y que hasta se nos leen los mails!

¿Qué pasaba? Habían bajado línea desde el cuartel general de las matarazas. Había comenzado lo impensable: algunas teresonas, cansadas del relato único, comenzaban a levantar vuelo, y, como la canción de Fonsi, despacito, des-pa-cito, cuando el gallinero se abría, levantaban vuelo hasta donde las alas las llevasen.

El problema no era que se fueran, sino que continuasen en el negocio apícola…

  • ¡Van a querer contactarse con uds.!¡No les hablen!¡No les respondan los correos! Y si envían una paloma mensajera, ¡mátenla! Más vale pájaro muerto en mano, que cien matarazas volando.

Sor María no entendía la rabia de Sor Iracunda.

  • Madrrrrrre: ¿A qué tanto lío? ¡No entiendo nada!
  • ¿No entendés querida? (porque los modismos del Irreprochable se habían pegado en algunas también; en eso consistía la santidad). ¡Se nos están yendo; se nos están yendo! Lo peor es que ¡no pudimos verlo antes! Ni pidieron la excarcelación (como siempre hacen los que que se van), ni avisaron…, simplemente, firmaron la libertad y se fueron “a la vida civil”. Tenían todo cocinado ¡hasta uniforme tenían! ¡hasta aprobación ad esperinento (eso mismo que nosotros tuvimos durante casi veinte años). Para colmo de males, se han juntado con los sospechosos de siempre: los malespiritistas de profesión. ¡No tienen cura! Son unos resentidos… ¡Con tanto bien que recibieron de la Aldea y del Abuelo cariñoso! Seguro que, atrás de todo, está como siempre Judas: ese que tanto mal nos hizo.
  • ¡Pucha, madrrrrrre! Pero si Santa Teresa de Calcuta también salió de una congregación para fundar otra. ¿No habría que apoyar a éstas que, saliendo de la nuestra, siguen con la vida consagrada en otros lugares, santificándose y apostoleando?
  • Hija…: hubiese sido mejor que se quitaran las plumas y se amancebaran con un gallo. Acá el “fundo, luego existo” lo inventamos nosotros. Punto. Además, el tema es que se está creando una red inmanejable de matarazas que va de boca en boca y que no podemos parar. La mujer no está hecha para el silencio.

Sor María bajó la mirada y, mientras acomodaba la última tanda de libros del teólogo respondón, balbuceó levemente la siguiente frase:

  • Pues yo me alegro que al menos sigan en la vida religiosa…

Enseguida, como si fuera automático, el detector juicio-propista se encendió en Sor Iracunda. No dijo nada; se apartó levemente y anotó en una libretita de carnicero lo siguiente: “Día tal. Sor María. Juicio propio”.

 

Sor Laurencia Fuenteovejuna

 

 

 

 

Fundo, luego existo (se despertó Sin doblez…)

Fundo, luego existo

 

Fray Jeronimiano del Rey estaba a los saltos. Sus rabietas se habían vuelto más frecuentes desde el inicio de lo que teóricamente iba a ser una “tormenta pasajera de verano” –Fundator dixit, Nepos repetebat–. Ahora estaba hecho una furia.

–¿Qué pasa, algo no está bien?

Para qué habérselo preguntado… Me fulminó con la mirada. Pero enseguida empezó a largar el rollo.

«Es que estos tipos son de terror. A la corrupción K se le unió ahora la corrupción empresarial. Pusieron un empresario que desde los tiempos de formación maneja tarjeta de crédito personal –¡sí, eso pasa en Transylvania, aunque Ud. no lo crea!–, el mismo que le pasaba tarasca al Irreprochable todos los meses a escondidas de su superior, en ese entonces el tristemente célebre y en todo entonces eterno secretario Bocconi, cuando dirigía una de las áreas provinciales de Transylvania… Así no levantan más. Es como sacar a Budú y poner a Alí Babá…».

Cuando Fray Jeronimiano empezaba a usar comparaciones flojas era porque estaba muy pero muy disgustado. Siguió:

«Qué querés. Tiene más horas de vuelo que de estudio… Se pasó viajando por todo el mundo, acumulando experiencia y… millas, millas, muchas millas. Claro, para seguir volando. Y por ahí… hasta en primera. Dicen lenguas maliciojocosas que tiene más millas acumuladas que varios Papas juntos… Por supuesto, todos viajes apostólicos, en orden a seguir promoviendo compulsivamente fundaciones por todos lados. Perfecto producto del Irreprochable, para él vivir es fundar. Fundo, luego existo. Eso es lo que piensa y lo que manifiesta con sus obras».

Fr. JdR estaba poniéndose violeta de la bronca.

«Ahora resulta que arreglan fundaciones a escondidas, claro».

Me quedé perplejo. ¿A escondidas de quién? No quedaba claro. Pero el rollo seguía.

«Hace poco estuvo dando vueltas por las pampas el sanatero compulsivo de Bocconi, como siempre, haciéndose el “macho” en los gallineros, y hablando mal de la parte de la comisión directiva que el lobby de los eternos ha decidido rechazar y de la cual el mismo lobby ha decidido hablar mal para sembrar buen espíritu. También el tío Vacancio había hecho lo propio, y lo mismo varios encargados de seccionales provinciales. Porque, claro, cuando ellos hablan mal de alguien, ellos siembran buen espíritu. Y lo que en otros casos es murmuración, en boca de ellos es virtud. Por supuesto, las de Bocconi eran todas calumnias, pero calumnias que para las matarazas se convierten en dogmas de fe. Para algunas, porque son realmente ingenuas y prudentes como palomas; para otras, porque son simples como serpientes; y para algunas otras, por una suerte de “sadomasoquismo” espiritual, por un cierto “mentíme que me gusta”. Pero bueno, pobre Bocconi, haría bien en cerrar los labios alguna vez. Los charlatanes como él edifican más con el silencio que con las palabras».

Era cierto que tanto a Bocconi como a su hermano, célebre teólogo cayetanista, les vendría bien un ayuno de palabras. Eso, en Transylvania, era una de esas cosas que todos saben pero nadie se animaba a decir –como ocurre con tantas cosas en Transylvania–. Pero, de todos modos, la verdad es que esta vez Fr. J. del Rey estaba dándoles durísimo, repartía a troche y moche. Había para todos y para todas.

Le dije que no me quedaba claro lo de las fundaciones.

«Ah… sí… me desvié del tema por lo de las pampas. Es que los problemas parecen ser de vientos y de espíritus. Resulta que, como se tuvieron que ir de los pagos de Palas Atenea, no conformes con sus delirios platónicos de fundaciones, se quedaron dando vueltas para ver cómo podían rasguñar algo, y parece que sí, que lograron algo en Τήνος, la famosa isla del Eolo: de lo contrario, mirusté qué tragedia, tener que estudiar latín en Roma en lugar de hacerlo en Grecia… Por otro lado, mandaron emisarios a sondear las cosas en la India: quién sabe, en una de ésas el espíritu del Mahatma les pacifica el alma».

No me gustó la referencia a Gandhi, pero era claro que estaba cansado de las almas sombrías, conflictivas y turbulentas con las que tenía que lidiar en Transylvania y en las que había mucho de viento y poco de espíritu

–¿Y las pampas?

«Ah… perdón, de vuelta. No, lo de las pampas era porque resulta que ahora van a fundar un monasterio en el país de la samba: “o mosteiro do Brasil”, segunda tentativa. Van dos, ya están los nombres. Los averigüé porque… uno también tiene sus informantes y no es que todos se sigan creyendo el relato ni el neorrelato. Bueno, la cosa es que desde las pampas lo mandan a Cunivares y desde la hispánica ínsula a Olivetti, que está viajando el segundo lunes de junio. Y cuando dieron el aviso comentaron que los mandan camuflados, como que los mandan al seminario, o sea, escondiendo la cosa “para no levantar la perdiz” de que en realidad están queriendo fundar un monasterio. Lo que es raro es eso de no levantar la perdiz… ¿para que no se enteren quiénes?

De todos modos… Por ahí es como que después del papelón del monasterio de Villa Áurea, o sea, Argiesville, antes de hacerse el autobombo con videos y crónicas, lo piensan dos veces».

 

Y… sí. Con lo de Villáurea parecía como que se hubieran cavado la Fossanova

 

Fr. Juan del Monte

 

 

 

 

 

 

Índice y pausa en Sin doblez

Se durmió ya Sin doblez,

Yo digo que ansí será.

Ojo, señores “magogos”,

Que puede resucitar.

(Copla del cancionero salteño).

Haciendo una pausa dando pero no dando tregua, aprovechamos para ofrecer aquí el índice temático de los principales artículos del blog, para su consulta.

The Critic

Índice temático de Sin doblez

Obediencia

–          La obediencia según Castellani

–          Mandar mal

–          Desobedientes (I)

Sigue leyendo

Alarma de incendio

zoom        Sor Jeronimiana del Rey estaba hecha una furia. La serie de chillidos de adolescente encandilada cuando salió el nombre innombrable la había puesto al límite.

–«Chau –pensó–, de Guatemala a Guatepeor».

        Encima, en medio de toda la algarabía y la corrida que se armó, pasó por al lado de ella una de las superioras vitalicias, que, víbora como era, le dijo, bajito-bajito, una sola palabra: «Calenchu».

         ¡Para qué! Estaba que reventaba la pobre.

        Para dominar su agitación procuró aislarse del momento presente; pero, cuando quiso encontrar refugio en su memoria, se acordó de otro diálogo escuchado 6 años antes, en el capítulo de la re-re. Ya en esa ocasión se había escandalizado al escuchar:

–«Sí, la próxima va a ser la madre C». Sigue leyendo