“Cambio de hábito”: las fotos “kamikazes”

El siguiente post, tragicómico, se inspira en la comedia musical “Sister Act”, más conocida como “Cambio de hábito.

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“¡Es un atentado, es un atentado…!”, gritaba exasperada la Mataraza directiva, corriendo de aquí para allá, sin saber qué hacer ante la explosión. El pánico cundió en las demás Matarazas, que empezaron a correr y a repetir al unísono por los pasillos de la Escuela: “¡Es un atentado, es un atentado…!” El cuchicheo se convirtió en un gran bochinche. La Escuela de Matarazas estaba en una situación de “terror”: para el próximo año varias plazas se iban de baja, ya que sabían que determinadas familias retirarían a sus pollas de la granja porque no aguantaban más el ambiente asfixiante creado en rededor. Sin embargo, jamás se habrían imaginado semejante “atentado contra la institución”.

Sonó la alarma e inmediatamente las “Agentes de la Seguridad Mataraza” (ASM) tomaron las máximas medidas de prevención. Una espía por acá, otra por allá. Una oreja parada por aquí, otra por allá. Para facilitar la operación, el Consejo Mayor de Matarazas permitió a sus satélites dejar de taparse las orejas con el tul, “para escucharte mejor”. Sí, como en el cuento de Caperucitas, las “lobas” (mejor dicho: “zorras”) se disfrazaban de “matarazas amigas”… “¡para picotearte mejor!”.

Sencillamente hay que reconocer que estaban en la vanguardia de los tiempos y que eran unas “genias” de la comunicación: una conversación interceptada por aquí, algún que otro teléfono pinchado por allá, un par de e-mail inquisionados… Todo era lícito con tal de descubrir al “atentador/ora”.

El “Servicio de Inteligencia Mataraza” se vanagloriaba de contar con sucursales y agentes/as “en los cinco continentes”. La Mataraza Mayor, electa por unanimidad con voto digitalizado, a fin de prevenir catástrofes y deserciones, en virtud de las facultades de su encargo, permitía todas las medidas de emergencia, para acabar definitivamente con los “perturbadores”. Por supuesto, en tiempos de guerra todos los medios son lícitos para alcanzar un “fin honesto”: mentiras, calumnias, difamaciones, detracciones, intrigas, falso testimonio, coerción…

La “moral de situación” era aplicada sin excepción en todos los gallineros, sin escrúpulos de conciencia: “Estamos en guerra: todo es lícito, si lo hacemos por Él”. La “opción fundamental” de B. Häring, no se sabe cómo, se había metido hasta los tuétanos en toda la institución: “Todo es lícito…, si lo hacemos por amor a Él”. Nuestra Opción es “Él”: no importa lo que hagamos o lo que mintamos, o lo que digamos, con tal que sigamos trabajando para Él, “fundando” más granjas para las “pollas”: “Nosotras tenemos la noble tarea de ser formadoras de conciencias, de nuevas generaciones de pupilas y de gallinazas…”. ¡Atención! “Él” ya no era Jesús, sino el Irreprochable. Incondicionales al extremo y a cualquier costo, por gratitud o por dependencia psicológica o por edad, o por lo que fuera.

Justo en esos días las Maestras Matarazas estaban cluecas de alegría, coqueteando por haber puesto dos nuevos huevos, después de 25 años: ¡dos nuevos colegios para “formar” jóvenes con motor propio y para enganchar nuevas vocaciones-Matarazas (recuérdese el principio n. 1 de la pastoral vocacional: “Todas las jóvenes tienen vocación, salvo que se demuestre lo contrario”).

La bomba había explotado sin dejar edificios desmoronados ni tampoco “víctimas” entre las incondicionales de la institución, por más que los heridos y las heridas se contaban por doquier. Ellas, como si nada.  Lo importante era que ellas estaban bien, y que seguían adelante, a pesar de sus “detractores”. La “institución” podía seguir cantando, como en los viejos tiempos: “De pie, que ya, despunta el sol…”. En realidad, la “implosión” había hecho tambalear sus cimientos, pero ellas optaron por el “amor”: “Aquí no ha pasado nada. A nadie tenemos que pedir perdón. Son todas calumnias. Ofrecemos nuestras vidas y todos nuestros sacrificios por los Gallos de Transilvania, que son justos perseguidos e incomprendidos. Rezamos por nuestros perseguidores, a los cuales amamos auténticamente sólo in Dómino”.

Sin embargo, la alarma había sonado y el protocolo para casos de urgencia y terremoto se puso en actuación: “¡¡¡Desde ahora en adelante en este beatífico colegio de Matarazas, está terminantemente prohibido a cualquier miembro del personal docente, so pena de expulsión, difundir por WhatsApp fotos que atenten contra la “Institución”!!!”.

Los lectores compulsivos de “Sin doblez”, cansados del lenguaje simbólico de este blog, querrán saber un poco más para entender mejor. Por el momento, hagan “composición de lugar” imaginando una escena ficticia, que nunca pasó, pero que puede pasar, y que seguramente va a pasar. “¡En alto las manos!”, gritaron las Sargentas. A semejanza de los asustados turistas de Notre-Dame, supongan a los docentes de la Escuela Mataraza, con las manos en alto, mientras las “Agentes Matarazas” revisan los WhatsApp de sus dependientes en búsqueda de las “fotos-kamikases” que circulaban por doquier. De repente: ¡Bumm! Un estruendo espantoso. Explotó la foto-kamikaze, que llegaba desde las Galias célticas, donde se esconden los más grandes y pérfidos “terroristas” de la institución. El comentario oficial de la Directiva Mataraza con motivo de la implosión corrió como reguera de polvera: “¡No lo vamos a permitir: esto es un atentado contra la institución!”. Sí, escucharon bien: “atentado contra la institución”.

¿Saben cuál fue la “bomba” que motivó semejante humorada? Una foto de dos ex-Matarazas, que en el pasado hicieron mucho por la Escuela Mataraza, incluido el programa de estudios, pero que ahora visten nuevo “plumaje” después de haber decidido servir a Dios en conciencia y serenidad de espíritu, sin verse obligadas a plegarse a la “mentira oficial”. Pero…, ¿no era que había que alegrarse por las vocaciones con las que Dios bendice a las demás granjas del mundo? Sí, con las vocaciones de las demás, con tal que no sean ex Matarazas: esas son unas “ingratas traidoras”, que se han servido de la institución y ahora buscan hacer daño cometiendo la desfachatez de compartir con viejos amigos una foto de su nuevo plumaje. “¡Eso no lo vamos a permitir! Es un atentado contra la institución”.

Cierto, lo importante no es la fidelidad a la verdad ni a la voluntad de Dios, que no puede ser diversa a lo que ellas imaginan. Lo importante es ser fiel a la “institución”. Avete capito bene?

Esta trágico-comedia, lamentablemente, continuará…

 

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6 pensamientos en ““Cambio de hábito”: las fotos “kamikazes”

  1. Vendrá un Comunicado de prohibición a la lectura del blog sindo?
    Dentro de poco, seguramente… Si desacreditaron a Infocatólica, que van a hacer con los “blogs mentirosos”? Internet miente. Jajajaja Y la realidad, miente? Lo único que nos queda decir de esta gente es que no tienen plata para ir al oculista…. qué sé yo…

    Me gusta

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