Juego sucio (IV. Relatos muy salvajes de hipocresía y falsedad)

falsedadesJuego sucio es cuando te dicen que sí, pero en realidad es no; cuando al pan le llaman aceite y al vino comadreja; cuando reina el macaneo y el espíritu de entender al revés; cuando se te oculta información para hacerte elegir cosas que, de haber tenido la suficiente información, no hubieras elegido; cuando te dan el mazo para que elijas, pero se han guardado escondidos los dos anchos; cuando te obligan a firmar “libremente” cartas sin leerlas; cuando lo que te dicen no es verdad ni mentira, ni cierto ni falso, ni dudoso ni seguro, sino todo lo contrario (Someone)

 10-1

         Dialogaban el sujeto A y el sujeto N. El diálogo, por supuesto imaginario, fue más o menos así.

A. –«Nooo, no hay que meterse a juzgar este asunto. Es muy delicado. Hay que dejar que juzgue la Iglesia».

N. –«Bueno, voy a escribir al organismo competente para ponerlo al tanto de la situación».

A. –«¡Nooo! ¡Van a querer destruirnos!».

Pero si el organismo competente no tiene los datos, ¿cómo va a juzgar?

Eso se llama obcecación en la oscuridad. El precio de la buena doctrina no puede ser la impunidad ni el escándalo de ningún alma. Ni siquiera de una sola.

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10-2

         Dialogaban el sujeto A y el sujeto N. El nuevo diálogo, también imaginario, fue más o menos así.

A. –«Nooo, no hay que meterse a juzgar este asunto. Hay que dejar que juzgue la Iglesia».

N. –«Pero la Iglesia ya juzgó».

Silencio de radio.

Al rato apareció la solución: pedirle a la Iglesia que revea su juicio.

Pero… de esa manera, ¿no se está juzgando acerca del juicio de la Iglesia? Además, ¿no se le debe a la Iglesia misma la presunta y por ellos tan predicada y defendida «obediencia de juicio»? ¿En este caso no hay que «inclinar» el juicio?

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10-3

        Dialogaban por tercera vez A y N. El pobre A ya estaba «groggy» (en este caso, no por motivos etimológicos, sino por los diálogos anteriores) pero atinó al último manotazo:

A. –«Nooo, no hay que meterse a juzgar este asunto. Hay que dejar que juzgue la Iglesia».

N. –«Pero la Iglesia ya juzgó».

A. –«¡No hubo proceso!».

N. –«Primero, sí lo hubo, en la forma que se llama “proceso extrajudicial”. La existencia de dicho proceso ha sido confirmada por la máxima autoridad en absoluto, te guste o no te guste. Segundo, aun cuando no lo hubiera habido, es realmente de hipócritas refugiarse en una formalidad para no reconocer la verdad y no obrar en consecuencia».

A. –«Mirá, el Irreprochable y los eternos han pedido a la autoridad competente que haya proceso y ahora van a apelar a la autoridad suprema».

N. –«Eso es hipocresía al cubo. Porque saben perfectamente que no hay pruebas, que las víctimas no tienen otra cosa que los hechos, siempre ocurridos en privado por motivos obvios. Pero también saben perfectamente que, aun cuando no se pudiera probar nada en un eventual proceso, los hechos, por más que traten de minimizarlos (“no fue más allá de un beso”, dijo hace poco el payaso Gamby ante el público matarazo, con gran escándalo del mismo por cierto), existieron realmente en el tiempo y en el espacio. Refugiarse en la imposibilidad de probar los hechos para seguir manteniendo como referente al Irreprochable constituye objetivamente una figura de hipocresía superlativa. Lo peor de todo es que lo saben».

A. –«Vos estás juzgando».

N. –«Dejá que juzgue la Iglesia».

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11

         –«¿De verdad que cada una de las religiosas de vuestra “familia” puede elegir libremente su director espiritual?».

–«Sí».

–«Hermana, ¿no me estará haciendo una restricción mental, no?».

–«No, padre. Cada una tiene el director espiritual que quiere».

Era mentira. Una mentira descomunal. No había manual de gurú alguno que la pudiera convertir en verdad. Lo que la hermana quiso decir fue: cada religiosa quiere ser obediente; y la obediencia le enseña a querer lo que quiere la superiora; y por consiguiente cada religiosa elige el director que la superiora quiere que elija; pero, como la religiosa quiere obedecer, tiene el director que quiere.

Esto es un ejemplo químicamente puro de hipocresía y de juego sucio.

De hecho, continúan pertinazmente negando permisos y prácticamente imponiendo directores.

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12

         –«Espero que no aprendan de nosotros». Fray Rasputín le hablaba a un aprendiz de fraile hacia fines del milenio pasado. La aldea se había convertido en el Far West y había aparecido un comisario para poner orden.

–«¿Cómo “que no aprendamos de Ustedes”?».

–«Sí… las cosas que le estamos haciendo al comisario. Por que, si no, un día ustedes nos van a hacer lo mismo a nosotros».

 

Fr. Juan Del Monte

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16 pensamientos en “Juego sucio (IV. Relatos muy salvajes de hipocresía y falsedad)

  1. La semana pasada los profesores tuvimos jornadas y nuestro inefable fray Turcus volvió a jugar estos juegos sucios. Es realmente un experto. Seguramente a muchos colegas los envolvió; y otros, por conveniencia personal, se dejan envolver. ¿Habrán olvidado que “el diablo hace la olla pero no la tapa”?

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  2. Iróniacamenta los hazme reir patrios siguen mano a mano a la vida aldeana………será que tenemos ese mismo formato?

    Hace un par de días Martín Sabbatella(este si es personaje real) convocó a una movilización a tribunales por Cristina Kirchner: “Si la citan a Ella, nos citan a todos”.
    Mutatis mutandis, si lo citan a EL, nos citan a todos…….parece ser el dicho en algunos obsecuentes aldeanos…….y se la tomaron tan a pecho que ya no saben ni lo que defienden, ni porqué, ni si es cierto, ni cuantos, ……..es tal la madeja que armaron que están metidos hasta las nueces……..
    Y ahora, vamos por todo……..se juegan el último recurso, parece.
    Muchachos, no se dieron cuenta que las cosas que suspiran en los pasillos, en la era del internet retumba en China.

    Que nombre le pongo a este anonimo…….ya se me van agotando.

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    • Estimado Sembrando Verdades: aquí, efectivamente, sembramos verdades. Sin embargo, la identificación o autoidentificación de cualquier personaje o caso queda librada a la estricta responsabilidad de quien la haga. Nuestro género no es el de la denuncia literal, sino el de la ilustración mediante la parábola. Que pase una buena semana. SD

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  3. Fray Inepto anda desesperado mandando artículos de Anselmo Verde… Yo siempre pensé que el demonio era el padre de la mentira, resulta que ahora es el padre de la duda…

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