Juego sucio (continuación… de relatos salvajes que jamás ocurrieron)

4

–«¿Te sentís mejor?».

Hacía ya cuatro días que estaba en cama. Un fuerte estado gripal, nada del otro mundo. El superior, Fray Tarantini, «el Conejo», lo había ido a visitar, causándole una agradable impresión. Le resultaba muy edificante ver la delicadeza del superior que se preocupaba por su salud, que se interesaba por él, que le dedicaba un momento para verlo personalmente, y se había hasta conmovido.

–«Sí, no te preocupés, mañana me levanto, gracias».

Ni bien salió de la celda, Fray Tarantini tomó el celular y llamó al encargado de los apostolados: «Listo, ya está bien. Solucionado el problema de las misas: ponéle tres el sábado y queda todo arreglado».

 

5

–«Padre, ¿tomamos unos mates?».

–«Sí, pero cómo no…».

Sabía perfectamente que no se le negaría; simplemente, irresistible. Una buena sonrisa, jijijiii, jajajaaa, mirada compinche… y listo. La fórmula funcionaba en casi todos los casos. También en los de la más alta autoridad, como el presente.

Aprovechando el viento a favor de ese momento, y con el primer mate, le espetó:

–«Padre, ¿es verdad que el Irreprochable equis y equis y equis?».

–«¡¡¡Quéeee? –respondió con los ojos desencajados– ¿Quién le dijo eso, hermana?».

–«Y… el padre Fulano».

–«¡El padre Fulano anda mal, tiene mal espíritu!» –empezó a gritonear y a gesticular sin poder controlarse, iniciando la exposición de un prontuario para descalificarlo. La monjita prosiguió:

–«Pero yo no le estoy preguntando cómo anda ese padre, sino que le estoy preguntando si es verdad que el Irreprochable equis, y equis y equis».

–«¡No tenés que prestar oídos al padre Fulano!!! ¡Fulano tiene mal espíritu!!! ¡Dice cosas falsas, es un enemigo!!!».

–«Bueno, pero no responde a mi pregunta».

–«¡¡¡¡El padre Fulano tiene problemas, es así y es asá…!!!» –siguió la letanía.

Imposible continuar. La cosa no daba para más. Hubo que meter «mate en bolsa», y a la monjita le quedaron tres certezas:

1) Efectivamente, el Irreprochable equis, equis y equis.

2) Su interlocutor era un macaneador de primera.

3) El padre Fulano tenía razón.

 

6

Estaba leyendo una nota de Clarín. El final de la nota decía así:

«La tarea la instrumenta Miguel Braun, que tuvo que superar una increíble situación en la Secretaría de Comercio. Axel Kicillof ordenó dejar tierra arrasada. Antes de su partida, el ex ministro le ordenó a Augusto Costa destruir información clave sobre costos y precios. Lo saben los empresarios de COPAL. Costa cumplió al pie de la letra: escondió computadoras en distintos lugares del edificio, destruyó datos históricos y desprogramó los sistemas de la Secretaría de Comercio» (http://www.clarin.com/politica/Kicillof-informacion-Comercio-Interior-computadoras_0_1499850449.html).

Y se acordó de Aldopetti.

A Aldopetti lo habían mandado de la comisión directiva como emisario por unos chanchullos en la parroquia. Resulta que el párroco se había enredado en una pollera y había desaparecido, pero había además fundadas sospechas de otras cosas pesadas, incineración de por medio. Aldopetti estaba habituado a los trabajos sucios, eran prácticamente una especialidad suya, que ejecutaba al pie de la letra, por obediencia, Estaba perfectamente entrenado para eso y había sido designado a dedo precisamente por esa capacidad tan suya de obedecer sin razonar, para no equivocarse. Esta vez la consigna era que el trabajo lo hiciese otro, así que Aldopetti le bajó línea al teniente cura: «Mirá, borrá todo lo que haya en las computadoras».

«¿Qué!! Pero rajá de acá…»– se le plantó el teniente.

Al otro día tenían que ver al Obispo. Aldopetti le montó, por obediencia, un relato, como suelen hacer en estos casos. Terminado el encuentro, el teniente pidió hablar en privado con el Obispo y le contó la verdad de las cosas. El Obispo, con justa indignación, llamó nuevamente a Aldopetti para interrogarlo al respecto. Aldopetti negó todo. Negó que hubiera fundada sospecha de cosas delicadas, negó que se hubiera dado la orden al teniente de borrar toda la información de las computadoras. Y después, por obediencia, le llamó la atención al teniente cura, por juzgar a los superiores.

 §§§

Sí, sí, por supuesto: Clarín miente.

 

Fr. Juan Del Monte

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10 pensamientos en “Juego sucio (continuación… de relatos salvajes que jamás ocurrieron)

  1. Ahora entiendo che por qué no estamos mas en las tierras del trebol… Què raro que nunca hayan informado nada los eternos… Si somos tan transparentes !

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  2. Este comentario es al “Juego Sucio” anterior, el de la camioneta, me hizo reír mucho y me hizo acordar el siguiente diálogo, cuando recién aparecían las computadoras:
    Ingenuo – ¿Puedo pedirle a mi familia que ME compre una computadora?
    Ladino – Sí, por supuesto, deciles que la traigan, no hay ningún problema.
    Por supuesto, después que la computadora hubo llegado HUBIERON PROBLEMAS, corrección fraterna incluida…. Del Ladino hacia el Ingenuo….

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