Mutter Führerin von Matarazen

     gallina    El gallinero de las matarazas estaba alborotado. ¡Habían terminado las elecciones y estaban festejando, aplaudiendo y riendo por obediencia! Se las veía locas de contentas, es decir, un poco locas y poco contentas, aunque, por virtud, ocultaban esto último, y trataban deliberadamente de mostrarse tan contentas como locas.

        Entre todo el alboroto se escuchaba: «¡Elegta superriorraaaa, elegta superriorraaaa!». Era la gallina mayor, nuevamente rereelecta superiora universal, que se contorneaba espoleándose con las alas y paseándose por todo el gallinero, repitiendo a su paso triunfal: «Superriorraaa, superriorraaaa, elegta superriorraa». Finalmente la Führerin, una más del conjunto de las vitalicias en cargo, iba a gestionar los destinos del gallinero por un nuevo período, tomando las decisiones más importantes, determinando las listas blancas y negras, es decir, las de los cuidadores del gallinero que gozarían de credenciales absolutas y las de los maleantes que habría que evitar decididamente y con los cuales estaría estrictamente prohibido hablar en privado: eran los que tenían mal espíritu, porque decían que en el gallinero había muchas águilas a las que obligaron a crecer como gallinas y a las que no les permitían volar. ¡Cómo se les va a ocurrir algo así! «Mal espírrritu», repetía la madre de las matarazas. Y se enojaba reciamente cuando alguna de las gallinas trataba de hacerle algún planteo que asemejase siquiera lejanamente a algo así como un razonamiento: «Si grrazonás, te equivocás; parra obedecerg no hay que grrazonarg»– respondía invariablemente en esos casos. «No tener mal espíritu» y «no razonar» eran desde hacía diez años los hits de las cuatro estaciones, dos canciones que se escuchaban permanentemente en el gallinero y que la madre de las matarazas había aprendido de memoria gracias a los eternos cuidadores con credenciales absolutas. Gracias a esas canciones el gallinero seguía adelante, lleno de gallinas, locas de contentas: en realidad un poco locas y poco contentas, aunque muy contentas por obediencia. El ideal de la gallina perfecta era el de aquella que por el ejercicio heroico de la virtud había muerto a sí misma perdiendo el juicio: la gallina perfecta obedecía al punto de perder el juicio, dejándolo en manos de la Führerin; y por eso quedaba loca de contenta, y como el gallinero estaba lleno de gallinas virtuosas, estaba lleno de gallinas que habían perdido el juicio y, por lo tanto, de buen espírritu.

        Por supuesto, las votaciones habían sido cuidadosamente digitadas, si no en todos los casos bajo explícita orden, sí al menos con sugerencias firmes y definidas, según todas las instancias, comenzando de los gallineros menores, pasando por los regionales, hasta llegar a la junta suprema, con éxitos rotundos gracias a la deposición del juicio, que era una «marca de la casa». Cualquiera fuese el resultado de las votaciones –aunque todas las veces claramente previsible–, las gallinas siempre celebraban, porque eran muy virtuosas y se ponían contentas por obediencia, entrando en «modo agere contra» para conservar el buen espíritu.

        Poco tiempo después, con ocasión de una reunión, algunas gallinas le preguntaron a la Führerin por qué la rereelección, si había taaantas gallinas no solo en el gallinero sino desparramadas por todo el mundo. «Sí, hay muchas; perrro todavía no teníamos ninguna otrra prrrepagrrada parra serr superriorra univerrsal».

        Amén.

Johannes a Sensu Communi

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6 pensamientos en “Mutter Führerin von Matarazen

  1. “Sí, se multiplicaron unos pequeños grupúsculos restauracionistas; yo los llamo fundamentalistas. Como usted dijo, en este cúmulo de incertezas les dicen a los jóvenes: “Hacé así y asá”. Entonces un pibe o una chica de diecisiete o dieciocho años se entusiasman, le meten para adelante en directivas de rigidez y, en verdad, les hipotecan la vida y a los treinta, explotan. Porque no los prepararon para superar las mil y una crisis de la vida, los mil y uno fallos que uno tiene, las mil y una injusticias que uno comete. No tienen elementos para conocer o entender lo que es la misericordia de Dios, por ejemplo. Ese tipo de religiosidad, bien rígida, se disfraza con doctrinas que pretenden dar justificaciones, pero en realidad privan de la libertad y no dejan crecer a la gente. En gran parte terminan en la doble vida” (Papa Francisco)

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  2. mutatis mutandi… una vez hablando con el teólogo preguntón me dijo: “menos mal que ahora nos mandan desde la eterna algunos eternos…si no cuando hay que elegir para el consejo no hay nadie…”

    Valga recordar que hace mas de 25 años salen de la academia mas de 10 alumnos por año formados por ellos y son la sucursal mas importante de la corporación … raro no? … les den la mejor formación pero sus formados no puedan gobernar…

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  3. Hay un gallinero bastante célebre, cuya reina máxima lleva ya como dos décadas “ganadas” [?], o robadas, o …adas (póngale Ud. como quiera: “quemadas” o lo que le plazca). Parece que la cuestión de la entrega del bastón es difícil entre ellas. Cosa rara, ¿no? Si en dos décadas no se puede preparar gente, sino que abundan los aplaudidores, los simadristas y los felpudos, hay algo que no va, ¿no?

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  4. Dialéctica amo esclavo, si hay quienes se ponen a sí mismos en lugar de iluminados y solo ellos disfrutan de la libertad de autoestructurarse, los demás dependen del amo, entonces ellos mismos generan un filtro espectacular, la gente que vale la pena siente en algún momento la necesidad de ser ella misma, de darse a sí misma identidad dentro de ciertos límites legítimos, por tanto, necesariamente tienen que chocar con la mirada del amo, que a la postre se ha convertido en el molde comunitario. El que choca, tiene mal espíritu, y la corta o a la larga se pone en la vereda de enfrente, lo cual lo vuelve per se “inelegible” para la función pública, o se termina yendo. Así estimados fue que nacieron y se perpetuarán los eternos. Colorín colorado, es un cuento nunca acabado.

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