¿Qué hay que hacer para dejar de tener vocaciones?

 

Monks-w-parchment-in-scriptoriumCierto día, uno de los frailes más jóvenes, entró por equivocación a ese lugar tenebroso, lejano y complejo que se llamaba bi-blio-te-ca; no era esa su intención pero, ya que estaba allí, aprovechó para conocerla. Jamás había visto tantos libros juntos; ni siquiera los había imaginado.

– “¿Para qué tanta ciencia? La ciencia incha” – pensó.

Casi por casualidad y buscando la salida, se topó con un viejo arcón de textos decía: “No tocar: Padre Castellani y textos ambiguos”.

Había oído del jesuita: que “era bueno, pero un tanto loco”, que “era sólo un poeta” y hasta “un tanto desobediente”- recordaba. Pero de esos textos “ambiguos”, nada…

Abrió el cajón y, entre tantos libros viejos encontró este texto mecanografiado ahora reproducimos.

“¿Qué hay que hacer para dejar de tener vocaciones?”

  • Mitificar a los primeros miembros y a su fundador, independientemente de los hechos; la historia la escriben los poetas, no los historiadores.
  • Enviar misioneros a lugares inhóspitos; y cuanto más jóvenes mejor. Si alguno se queja, responder que los santos lo hacían así y si alguno replica decir que es una necesidad, pues en cuanto más lugares estemos, más difícil será destruirnos.
  • Todo es en vistas del “bien común”; incluso las probables bajas de los cuadros.
  • Colocar siempre y de modo sistemático, a superiores jóvenes u obsecuentes; esto garantiza la gobernabilidad y despeja a los rebeldes sin causa.
  • Perseguir, silenciar y calumniar a los religiosos que discrepan de las decisiones prudenciales, aplicándoles el mote de “juicio-propistas”, “malespiritistas” e impermeables a la “obediencia de juicio”.
  • Jamás hacer una auto-crítica; nuestro lema es: “vamos por todo” y, si no quieren, que se vayan todos; más vale solos que mal acompañados.
  • Ocultar siempre nuestras miserias pues, “el infierno son los otros”, como decía Sartre.
  • Nunca decir cuántos se han ido
  • Si alguien claudica, decir que “andaba mal”, que “le gustaba la plata”, que “tenía juicio propio”, etc.; eso basta.
  • Si llegado el caso, la mitad de los ordenados se hubiera alejado de nosotros y, de esa mitad, la mitad hubiese abandonado el ministerio, no decir nada.
  • Minimizar los problemas morales e intelectuales que el fundador o algunos de sus miembros puedan llegar a tener.
  • Acusar de difamación y calumnia a quien no se someta al pensamiento único; no hay otro modo de callarlos.
  • Si en algún momento llegara a bajar el número de las vocaciones o llegasen a irse en un año varios religiosos, decir que todo se debe a un complot para destruirnos; que es el progresismo y que son los resentidos que no quisieron misionar.

El pergamino estaba doblado en cuatro partes; el fraile lo miró una vez más riéndose dijo:

– “¡Qué imaginación! ¡esto no va a ocurrir nunca!”- pensó.

Y lo volvió a colocar todo en su lugar.

The Critic

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8 pensamientos en “¿Qué hay que hacer para dejar de tener vocaciones?

  1. proporcionar “carne fresca” a algún cardenal para satisfacer sus pasiones…a cambio de dinero, ministerios y fotos publicitarias… callando los hechos y dejar que el escándalo (de manera silenciosa) se conozca…y la gente se forme en esa corrupción .
    Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.Mt 23,15

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  2. Ayuda mucho a lo mismo el despreciar las vocaciones que la Providencia manda, o al menos relegarlas incluso a riesgo de que por ello no perseveren, cuando se calcula que podrían hacerle sombra o ser un potencial rival para alguno de los superiores eternos

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  3. En las frases de “claudicaciones”, también se podría agregar: “Te vas porque sos un cag… que no te la bancás” (Un fundador jamás podría decir semejante cosa. Un fundador es irreprochable)

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  4. Muy claro y bueno, the critic.
    Cuánto bien hacen estas parábolas. Si tan sólo lograra desanublar la vista de un confundido, todo esto valdría la pena…y yo creo que lo vale.
    Ánimo y muchas gracias por tantos post edificantes.
    Siempre cordial,

    El poeta.-

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  5. Castellani tiene una famosa carta que completa las de la pobreza, la castidad y la obediencia que es la del gobierno. Allí deja muy en claro que una orden ni cualquier institución puede existir si su único objetivo es seguir existiendo. Eso mismo priva a una organización de verdaderas vocaciones. (Ojo: esto vale para varias!!)
    Vale la pena leerla o releerla, seguramente también estaría en ese cajón con el cartel de “no tocar”

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  6. Qué increíble que gente que se ocupa todo el día de “buscar la santidad” caiga en comportamientos tan desviados del evangelio, y que hagan tanto daño. “Ciegos que guían a otros ciegos”, nada nuevo bajo el sol…

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